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Carta del nieto de un franquista contra Manuela Carmena por retirar la calle de su abuelo...¿Cómo lo ves?


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La medida de Ahora Madrid de cambiar el nombre de las calles dedicadas a las personalidades del franquismo o del bando de los sublevados de la Guerra Civil ha sido aplaudida por muchos y criticada por otros. En particular por el nieto de Fidel Dávila, a quien le retirarán su nombre de una calle, y que ha escrito una carta a Manuela Carmena que también ha abierto un debate en las redes.
Reproducimos la carta completa en la que el nieto, militar como su abuelo, carga contra Carmena:
¡Gracias! Señora alcaldesa de Madrid, de cuyo nombre no quiero acordarme, por retirar el nombre de mi abuelo el Capitán General don Fidel Dávila Arrondo. Se lo agradezco en mi nombre y en el suyo. No es precisamente el nombre de una calle a lo que aspiraba mi abuelo sino transmitirnos, como así ha sido, el alto sentido de servicio a España, la honradez y la humildad.
Suprimir la calle con su nombre era un clamor popular, una necesidad que no podía esperar un día más. ¡Cuántos vecinos de Madrid dormirán tranquilos sabiendo que la calle del General Dávila ya no existe! ¡Qué alivio! Se acabaron las protestas y reivindicaciones que colapsaban la administración municipal. Por cierto ¿Sería tan amable de decirme el nombre que va a sustituir al general? ¿Otro general? Es simple curiosidad. Le podría dar alguna idea.
Como, a mi juicio, y perdone mi reflexión escrita, no es la inteligencia un signo distintivo de su ayuntamiento, le digo de antemano que no hay ninguna ironía en mis palabras y mi agradecimiento es muy sincero. Ruego lo acepte como un regalo de Navidad; perdón para usted mejor utilizar el término fiestas.
Pues sí, en esta Navidad (fiestas para usted) el espíritu de reconciliación y concordia y de respeto al pluralismo hay que ponerlo en marcha. Pero algo veo que falla. Aquí y perdone la reflexión, a buen seguro equivocada, el sectarismo, el gasto inútil y la, aún más inútil, venganza es lo que adorna este gesto tan necesario.
Pero estoy de acuerdo con usted en que mi abuelo, al que conocí y mucho me enseñó, hombre sabio, honrado y humilde, no debe estar en una calle de un ayuntamiento del que usted es alcaldesa. Por eso le doy las gracias. Su nombre al lado del suyo afea su plural, discreta y eficaz gestión y a mí me molesta enormemente que eso ocurra. Adivina, adivinanza. La sintaxis es caprichosa, a veces.
No hace falta que me recuerde la ley de no sé qué memoria. Yo la llamaría ley de ideología. No hay mayor intransigencia y fanatismo que convertir el sectarismo, la ideología, en ley. Cuando no se convence con rigor histórico, con argumentos, se imponen las ideas por ley. Ya sabe usted lo que eso significa. ¿Le suena? Sabemos quién tiró la piedra, pero también sabemos quién la recogió, la volvió a tirar y esta vez escondió la mano. Cosas de la política de incumplimientos.
Prohibir es lo que mejor saben hacer.
En fin, señora alcaldesa, somos tres generaciones, tres generales apellidados Dávila, y lo que ni usted ni nadie puede retirar es la historia de esas tres generaciones y la memoria del servicio a España.
Hay que leer. Hay que estudiar. Y hay que dejar de interpretar la historia bajo el sectarismo de una ideología. Sin imposiciones y prohibiciones de las que Madrid ahora es pionera en Europa.
Gracias de nuevo, sin ironía, y siento decirle que yo también he borrado su nombre de mi memoria. Recuérdemelo cuando nos veamos. O mejor, imponga su nombre a una de las calles de Madrid sustituyendo a la de un general. Encaja perfectamente en lo que a diario vemos.
Feliz Navidad, señora alcaldesa, aunque para no ofenderla se lo diré de otra manera: felices fiestas.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez