1. Dejaste de recibir SMS en el día de tu cumpleaños y, a cambio, se convirtieron en mensajes en tu muro. Pero a cambio te felicitaban los primos de tus primos, tu amigo del campamento al que fuiste, e incluso algún desconocido de una discoteca.
2. Sabias quienes eran tus amigos de verdad porque ellos sí que te mandaban mensajes. Aunque costasen 0,33 céntimos.

























